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Turó de Ses Abelles (época talayótica)

Localización y Accesos.

Este yacimiento se localiza en la colina que está a la izquierda de la entrada del golf de Santa Ponça, al lado de la rotonda.
Este asentamiento se ubica en una pequeña colina de poca altura formado por una duna fósil consolidada, situada a la izquierda de la entrada del Golf de Santa Ponça. Hasta el siglo XVIII la colina estaba rodeada de una zona de marismas y pantanos y en la actualidad todavía se observan pequeñas zonas húmedas.

Descripción del yacimiento.

Es un yacimiento con unas características propias que le convierten en único, por el momento, en Mallorca. Se trata de un asentamiento talayótico pero que ejerce las funciones típicas de un asentamiento costero, desarrollando actividades comerciales, de almacenamiento, de intercambio, de manufactura y funcionamiento como centro de redistribución intermediario entre el comercio a gran escala protagonizado por los factores púnicas y las poblaciones indígenas talayóticas.
Las edificaciones de la factoría se concentran en la cima de la colina, especialmente en su mitad oriental. La erosión ha afectado de manera grave a parte de la colina por eso, probablemente han desaparecido un número indeterminado de estructuras.
La técnica de construcción arquitectónica es la propia de los asentamientos indígenas con muros de doble paramento rellenos de ripio y tierra, aunque las piedras son de unas dimensiones más reducidas que las que conforman la mayoría de estructuras talayóticas.
Se trata de un conjunto de habitaciones con plantas de tendencia absidial o cuadrada con el lugar posterior de la fachada ligeramente redondeado. Estas habitaciones se dispusieron alrededor de un espacio central que organiza la distribución de todo el asentamiento.
Estos edificios tenían las cubiertas de ramas y cañas, impermiabilizadas con arcilla
Documentada arqueológicamente con el descubrimiento de restos de barro con improntas vegetales. Esta cubierta estaba sostenida por palos de madera de pilares que tenían un basamento de piedra para evitar la humedad. En el exterior de estas edificaciones se cnstruyeron porches o zonas cubiertas pero no completamente cerradas.
Parece ser que ninguna de las dependencias puede ser considera un hábitat en el sentido estricto, es decir, como una unidad arquitectónica destinada a la vida doméstica de grupos familiares. Probablemente los verdaderos hábitats de las gentes que ocuparon el Turó de Ses Abelles se encontraba en el asentamiento del Puig de Sa Morisca.
Entre las actividades que las excavaciones arqueológicas pudieron documentar destacamos las siguientes:

1.Actividades de almacenamiento, comercialización y distribución:
Los productos de importación encontrados en la factoría superan en gran cantidad las necesidades cotidianas de sus ocupantes. Es necesario pensar que el yacimiento fue un activo centro comercial que recibía las cargas de las mercancías traídas por los comerciantes púnicos que no sólo comerciaban con sus productos sino que también actuaban como intermediarios y redistribuidiores de productores procedentes de terceros (grecoitálicos, etc)
Lógicamente, la actividad comercial necesita de unas tareas de almacenamiento y redistribución posterior de los productos entre las poblaciones del interior de la isla. Seguramente, en el Turó de Ses Abelles dentro de este esquema conjunto a todas estas labores de almacenamiento se realizara una tarea de mercadeo al detalle con la redistribución de pequeñas cantidades de vino, aceite, etc, y probablemente algunas cerámicas a torno como un producto valioso dentro de las comunidades indígenas que no utililizan el torno. Muchas de las ánforas y envases industriales quedaban en la factoría y eran reutilizados para guardar otras mercancías. Este hecho nos indica que buena parte de este intercambio se realizaba en la misma factoría donde acudirían las personas de otros poblados para obtener determinados productos.

2. Actividades de transformación artesanal o manufacturera.
Entre les diferentes activitades de transformación documentadas en la factoría del Turó de Ses Abelles es necesario destacar las que hacen referencia a la molida de grano con molinos autóctonos y de rotación importates. El grano se guardaba en ánforas que vacias de su contenido original eran reutilizadas como contenedores.
En una habitación se documentó un horno probablemente dedicado a la elaboración de pan ya que no se documentaron los restos que otras actividades como la cocción cerámica o la metalurgia suelen dejar (restos de escoria, cerámicas defectuosas, o quemadas, etc).
La documentación de numerosas piezas de telar encontradas en una de las dependencias reflejan la existencia de activitades manufactureras relacionadas con la fabricación de tejidos. La presencia en otra habitación de una gran pila de arenisca con un canal en su fondo, hacen pensar también en la existencia de activitades complementarias a la confección de tejidos como son la de lavado y teñido de la lana. Todas estas actividades cuadran perfectamente en una sociedad donde la ganadería tiene un importante peso dentro de su esquema económico.
En la factoría del Turó de Ses Abelles también se realizaron actividades metalúrgicas que requerían un bajo nivel tecnológico, como son la recuperación de plomo y su posterior fundición para conseguir varillas que servían entre otras cosas para reparar las vajillas rotas. También existen algunos detalles que recuerdan la existencia de nódulos de mineral de hierro, que se localizan de forma natural en los terrenos cercanos al yacimiento. Estos nódulos de hierro se cambiarían con los mercaderes púnicos por otros productos.
En definitiva, estamos ante un yacimiento paradigmático y único por el momento en Mallorca y que demuestra la existencia de un alto nivel de relaciones entre el mundo indígena y el púnico, de hecho su existencia no tendría razón de ser si no se entiende dentro de esta relación de carácter colonial.
Dentro de las relaciones comerciales y económicas de una situación colonial, la factoría del Turó de Ses Abelles tendría un claro papel de intermediario entre el comercio a gran escala realizado por los mercaderes púnicos en los asentamientos costeros y la redistribución al detalle de algunas mercancías muchas de ellas previamente manipuladas, reenvasadas o transformadas.
Las causas del abandono final no están muy claras pero dos son los factores que parecen haber influido: por una parte el cambio en los contactos comerciales de los indígenas con el exterior debido a la conquista romana que implica nuevas relaciones de dependencia diferentes. Por otra parte se observa un cambio en el sistema de dunas que formen la actual playa de Santa Ponça y que pudo dificultar el acceso de los barcos al yacimiento.
De todas maneras, el registro arqueológico documentado en el yacimiento invita a pensar en un abandono rápido pero no violento de este importante centro manufacturero y redistribuidor.
Las excavaciones no han proporcionado datos precisos sobre la fundación del asentamiento. Es posible que los momentos iniciales de las actividades comerciales y artesanales se puedan remontar a los últimos años del siglo II a.C.
Encima de la colina ya existían estructuras indígenas que fueron reutilizadas en parte con la edificación posterior de la factoría. Esta factoría desarrolla su actividad en el siglo II, especialmente entre el 150 i el 120 a.C. El hecho de que muchas de las cerámicas, en especial las ánforas, se documentaran en contextos de abandono reutilizadas en usos de tipo secundario, hace que muchas de estas piezas pudiesen perdurar dos o más generaciones una vez que ya habían desaparecido de los circuítos comerciales regulares.
Los materiales más modernos que nos pueden dar información sobre el momento de abandono nos sitúan en un momento impreciso de la primera mitad del siglo I a.C. (Campaniense A tardia, platos de campaniense ánforas lamboglia 2)